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Un juguete que se hunde a los diez segundos arruina el día de playa. Aquí tienes juguetes que flotan, se ven en el agua y aguantan la sal y el cloro, con lo que conviene saber antes de meter a tu Lobito en el mar.
Guía para elegir un juguete acuático
La mayoría de la gente descubre esta categoría el primer verano que se lleva al perro a la playa y comprueba que su pelota de siempre se va al fondo o desaparece entre las olas. Un juguete pensado para el agua resuelve las dos cosas.
En LOBITOS&CO encontrarás pelotas, discos y mordedores flotantes, en materiales que aguantan el agua salada y el cloro sin deshacerse. Sirven igual para el mar, el río, un pantano o la piscina de casa.
Qué hace que un juguete funcione en el agua
Tres cosas, y las tres importan. La flotabilidad es evidente: si se hunde, se acabó el juego y probablemente el juguete. La visibilidad lo es menos hasta que la pruebas: un juguete azul o verde oscuro desaparece en el agua, mientras que naranja, amarillo o rojo se localizan a distancia. Y el material tiene que resistir la sal y el cloro, que degradan la tela y algunos plásticos bastante rápido.
Hay un cuarto factor que nadie menciona: el peso mojado. Los juguetes con cuerda absorben agua y pesan bastante más al sacarlos, lo que los hace incómodos de lanzar y de llevar en la boca. Para el agua, mejor formatos compactos y sin tejido.
Tipos de juguete acuático
Cada uno cubre una forma distinta de jugar.
Pelotas flotantes: el formato más versátil. Flotan en la superficie, rebotan al llegar a la orilla y sirven igual en tierra. Si solo vas a comprar uno, empieza por aquí.
Discos flotantes: planean sobre el agua y se quedan en superficie. Buena opción en aguas tranquilas, aunque en mar con olas cuesta más recuperarlos.
Mordedores y tiradores flotantes: formatos alargados que se agarran bien y permiten el tira y afloja mojado. Van muy bien con perros a los que les gusta sacar cosas del agua más que nadar detrás de una pelota.
Modelos con luz o colores llamativos: pensados para no perderlos. Merece la pena pagar un poco más por el color adecuado, que es la diferencia entre recuperar el juguete y verlo alejarse.
Seguridad en el agua
Antes que el juguete, tres cosas sobre tu Lobito.
No todos los perros nadan bien. Las razas braquicéfalas, como bulldogs o carlinos, tienen el tren delantero pesado y el hocico corto, y muchas se hunden. Los perros muy musculados y los de patas cortas tampoco lo tienen fácil. Si hay dudas, un chaleco salvavidas resuelve el problema y de paso les da confianza.
Vigila cuánta agua traga. Un perro que va a por la pelota una y otra vez acaba tragando bastante agua sin darse cuenta, y hacerlo de forma repetida durante mucho rato puede provocar problemas serios. En el mar el efecto de la sal se nota antes, normalmente en forma de diarrea. La solución es simple: pausas frecuentes, sesiones cortas y agua dulce disponible para que beba.
Y cuidado con las corrientes y con las orillas de las que no se pueda salir. Un perro cansado en el agua no tiene dónde apoyarse.
Después del baño: aclarado, secado y oídos
Aclara con agua dulce tanto el juguete como al perro, sobre todo después del mar o de una piscina. La sal reseca la piel y el cloro puede irritarla, y en el juguete acortan mucho su vida útil.
Sécale bien las orejas, que es lo que más se olvida y lo que más problemas da. El agua retenida en el conducto auditivo es la causa habitual de las otitis de verano, sobre todo en perros con la oreja caída. Tienes productos específicos en cuidado de los oídos.
Deja el juguete secar al aire antes de guardarlo, no en una bolsa cerrada, o acabará con moho. Y si quieres más opciones para lanzar, tienes las pelotas y los frisbees.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si un juguete flota de verdad?
Viene indicado en la ficha. Ojo con los juguetes con cuerda o tela: aunque el cuerpo flote, el tejido absorbe agua y tira del conjunto hacia abajo.
¿Qué color elijo?
Naranja, amarillo o rojo. Los azules y verdes desaparecen visualmente en el agua y son mucho más difíciles de localizar.
Mi perro no sabe nadar, ¿puedo llevarlo igual?
Sí, con un chaleco salvavidas y en zonas donde haga pie. Empieza por la orilla, sin forzar, y deja que entre él.
¿Es malo que trague agua de mar?
Un poco es inevitable, pero conviene que no sea mucho ni de forma continuada. Haz pausas, ten agua dulce a mano y evita las sesiones largas de lanzar sin parar.
¿Aguantan el cloro?
Los materiales de esta selección sí, pero conviene aclararlos con agua dulce después de cada uso para que duren.
¿Hace falta secarle las orejas?
Sí, y es lo más importante después de un baño. El agua retenida favorece las otitis, especialmente en perros con orejas caídas.
