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Un bozal bien elegido no es un castigo ni una señal de que tu Lobito sea peligroso: es una herramienta de seguridad que, bien presentada, lleva sin darle importancia. Aquí tienes bozales para perros de distintas formas y tallas, con lo que hay que saber para que pueda jadear, beber y estar cómodo con él puesto.
Guía para elegir un bozal
Hay muchas razones para necesitar uno, y casi ninguna tiene que ver con la agresividad. Un perro que se come todo lo que encuentra en la acera, una visita al veterinario o a la peluquería, un viaje en transporte público, una normativa que lo exige, o un perro reactivo con el que estás trabajando y quieres ir tranquilo mientras tanto.
Lo que decide qué bozal necesitas es cuánto tiempo lo va a llevar. Para un rato en la consulta vale casi cualquiera; para un paseo, tiene que permitirle respirar con la boca abierta.
¿Cuándo necesita llevar bozal?
Por normativa: algunas normas, estatales y municipales, obligan a determinados perros a llevar bozal en espacios públicos. Como el marco legal ha cambiado en los últimos años, lo más fiable es consultar la normativa vigente y la ordenanza de tu municipio si tienes dudas sobre tu caso.
En transporte público: algunos operadores exigen bozal a los perros que no viajan en transportín. Consulta las condiciones antes de salir.
Para que no coma del suelo: es uno de los usos más habituales en ciudad. Huesos de pollo, restos de comida, colillas o algo peor: para un perro que lo recoge todo, un bozal de cesta es una solución muy eficaz mientras trabajas la conducta.
En el veterinario y la peluquería: un perro que no está acostumbrado a que le manipulen puede reaccionar por miedo o dolor. Llevar su propio bozal, al que ya está habituado, hace la visita más tranquila para todos.
Con perros reactivos: el bozal no resuelve la reactividad, pero te da tranquilidad mientras trabajas en ella con un profesional.
Tipos de bozal
De cesta: rodean el hocico dejando la boca libre para abrirse dentro. El perro puede jadear, que es como regula la temperatura, beber y aceptar premios. Son los únicos adecuados para paseos y para llevarlos un rato largo. Los hay de plástico, silicona, caucho o metal.
De nailon o tela: cierran la boca. Útiles para momentos cortos y controlados, como un corte de uñas o una exploración veterinaria. No sirven para pasear: sin poder jadear, un perro puede sobrecalentarse en pocos minutos, sobre todo con calor.
Para hocico corto: los perros braquicéfalos, como bulldogs o carlinos, necesitan bozales con una forma específica que no presione la nariz ni dificulte más una respiración que ya es complicada.
Con protección frontal: bozales de cesta con la parte delantera más cerrada, pensados para evitar que el perro recoja cosas del suelo sin dejar de poder jadear.
Cómo acertar con la talla
- El largo del hocico: desde la punta de la nariz hasta un centímetro por debajo de los ojos.
- El contorno del hocico con la boca abierta: mídelo cuando esté jadeando, no con la boca cerrada. El bozal de cesta tiene que dejar espacio para que la abra por completo.
- Que no toque los ojos: la parte superior no debe rozar ni presionar debajo de los ojos.
- Sujeción detrás de las orejas: la correa debe quedar firme para que no pueda quitárselo con la pata, pero sin apretar. Caben dos dedos.
- Comprueba que puede beber y jadear: con el bozal puesto, ofrécele agua y un premio. Si no puede, la talla o el modelo no son los adecuados.
Cómo acostumbrarle sin traumas
El error más común es ponérselo por primera vez el mismo día que lo necesitas, o solo antes de algo desagradable. Así el perro aprende que el bozal anuncia el veterinario, y el siguiente día se resiste.
Lo que funciona es presentarlo como algo bueno. Unta un poco de paté o crema de cacahuete sin xilitol en el fondo de la cesta y deja que meta el hocico por su cuenta para lamerlo, sin abrocharlo. Repite varios días. Luego abróchalo unos segundos mientras lame, y quítaselo antes de que intente sacárselo. Ve alargando el tiempo poco a poco, y después pasa a llevarlo por casa y en paseos cortos.
Si en algún momento se rasca la cara o intenta quitárselo con desesperación, has ido demasiado rápido: vuelve un paso atrás. Y completa el equipo de paseo con las correas y los arneses.
Preguntas frecuentes
¿Puede beber y jadear con el bozal puesto?
Con uno de cesta bien ajustado, sí. Con uno de nailon o tela que cierra la boca, no, y por eso esos solo se usan durante momentos cortos.
¿Cuánto tiempo puede llevarlo?
Uno de cesta de su talla, el tiempo de un paseo sin problema. Uno de nailon, solo unos minutos y nunca con calor.
¿Es obligatorio que mi perro lleve bozal?
Depende del perro y de la normativa aplicable, que incluye las ordenanzas de cada municipio. Consulta la de tu ayuntamiento si tienes dudas.
¿Sirve para que no coma cosas del suelo?
Sí, es de los usos más útiles. Un bozal de cesta, mejor con la parte frontal más cerrada, evita que recoja lo que encuentra sin impedirle jadear.
Mi perro es de hocico corto, ¿qué bozal le pongo?
Uno diseñado específicamente para braquicéfalos, que no presione la nariz ni le dificulte la respiración. Los modelos estándar no les sirven.
¿Se puede acostumbrar a un cachorro al bozal?
Sí, y es de lo mejor que puedes hacer: un perro que lo conoce desde pequeño lo acepta sin problema de adulto. Hazlo con premios y sin prisas, y revisa la talla a menudo mientras crece.
