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Un gato duerme entre doce y dieciséis horas al día, así que la cama no es un accesorio decorativo: es donde pasa la mayor parte de su vida. Aquí tienes cuevas, colchonetas, nidos y hamacas, y el criterio para acertar con el formato que tu Panterita va a usar de verdad.
Guía para elegir una cama
La escena es conocida: compras una cama preciosa, la pones en el salón y tu gata se instala en la caja de cartón que venía al lado. No es casualidad ni mala suerte. Es que la elección de un gato no va de comodidad, va de seguridad y de temperatura.
En LOBITOS&CO encontrarás varios formatos porque no hay uno que valga para todos. Lo que decide el acierto es cómo duerme el tuyo: hecho una bola, estirado, escondido o en alto vigilando.
Por qué tu gata elige unos sitios y no otros
Tres factores mandan sobre cualquier otro. El primero es el calor: un gato busca activamente las zonas cálidas de la casa, y por eso acaban en el radiador, en el ordenador o en el sitio donde da el sol a media tarde. Una cama en una corriente de aire no la va a usar por muy buena que sea.
El segundo es la sensación de refugio. Dormir es el momento de máxima vulnerabilidad, y muchos gatos solo se relajan del todo si están cubiertos o con la espalda protegida. De ahí que triunfen las cuevas y los sitios encajados.
El tercero es la altura. Estar arriba da visión y control, y por eso muchos gatos prefieren dormir en el respaldo del sofá antes que en el suelo. Si el tuyo es de los que buscan altura, una cama en el suelo tiene todas las de perder.
Tipos de cama
Cada formato responde a una forma distinta de dormir.
Cuevas y camas iglú: cubiertas por arriba, con una sola entrada. Son las que más aceptan los gatos tímidos, los que acaban de llegar a casa y los que buscan esconderse. También las más cálidas, porque retienen su propio calor corporal.
Nidos y camas con borde alto: abiertas pero con un reborde donde apoyar la cabeza y la espalda. El formato más versátil: da sensación de contención sin encerrar, y funciona bien con gatos que duermen hechos una bola.
Colchonetas y cojines planos: para gatos que duermen estirados y para los que buscan fresco en verano. Se colocan en cualquier sitio y son las más fáciles de lavar.
Hamacas de radiador y de ventana: resuelven a la vez el calor y la altura, que son dos de los tres factores. Si tu gata ya duerme en el alféizar o pegada al radiador, esto es exactamente lo que estaba pidiendo.
Camas integradas en rascadores: plataformas y cestos en altura dentro de una estructura. Combinan descanso, vigilancia y un sitio donde afilar las uñas al despertarse, que es justo lo que hace un gato al levantarse.
Dónde colocarla para que la use
- En una zona cálida y sin corrientes: cerca de un radiador, donde dé el sol o en el rincón más resguardado de la habitación.
- Con la espalda cubierta: contra una pared o en una esquina, nunca en mitad de un espacio abierto por los cuatro lados.
- Con visión de la puerta: a los gatos les tranquiliza poder ver quién entra sin tener que levantarse.
- Fuera del paso: el pasillo por el que circula toda la casa es el peor sitio posible, por mucho que a ti te parezca céntrico.
- Varias opciones repartidas: un gato rota entre sitios según la hora y la temperatura. Dos camas sencillas en puntos distintos funcionan mejor que una sola muy buena.
- Lejos del arenero: no duerme donde hace sus necesidades, igual que no come allí.
Cómo hacer que la acepte y cómo mantenerla
Si la ignora, no la muevas cada día ni insistas metiéndola dentro. Lo que funciona es dejarla en el sitio elegido, ponerle encima una manta o una prenda que ya huela a ella o a ti, y esperar. El olor propio es lo que convierte un objeto nuevo en un sitio seguro. Un poco de hierba gatera por encima acelera mucho el proceso.
Observa también dónde duerme ya por su cuenta y coloca la cama ahí, en lugar de donde a ti te encaja decorativamente. Es la forma más rápida de acertar.
En cuanto al mantenimiento, elige modelos con funda lavable o que admitan lavadora enteros, porque una cama de gato acumula pelo y caspa más de lo que parece. Lávala cada pocas semanas en programa suave, sin suavizante fuerte, y deja secar al aire: un olor demasiado limpio también puede hacer que la rechace durante unos días. Si quieres reforzar el conjunto, tienes las opciones de rascadores, que muchas veces son el sitio donde acaban durmiendo.
Preguntas frecuentes
Mi gata ignora la cama que le he comprado, ¿qué hago?
Ponle encima algo que huela a ella o a ti, colócala donde ya duerma por su cuenta y dale tiempo sin insistir. La hierba gatera ayuda a que la investigue.
¿Cueva o cama abierta?
Cueva si es tímida, si acaba de llegar o si busca esconderse. Abierta o tipo nido si duerme a la vista y le gusta controlar lo que pasa alrededor. Si dudas, el nido con borde alto es el formato que más gatos aceptan.
¿Cuántas camas necesita?
Más de una le viene bien. Los gatos rotan de sitio según la hora y la temperatura, así que dos opciones sencillas en zonas distintas funcionan mejor que una sola.
¿Qué tamaño le corresponde?
Que quepa hecho una bola con holgura y también estirado si es de los que duermen así. Una cama demasiado grande da menos sensación de refugio, así que tampoco conviene pasarse.
¿Se pueden lavar?
La mayoría sí, a temperatura baja y programa suave, secando al aire. Evita el suavizante fuerte, porque el cambio de olor puede hacer que la rechace unos días.
¿Por qué duerme en el radiador o en la ventana?
Porque busca calor y altura, que son dos de sus prioridades al dormir. Una hamaca de radiador o de ventana le da exactamente eso en un sitio pensado para ello.
