Empapadores y toallitas para cachorros

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Los primeros meses con un cachorro tienen dos protagonistas poco glamurosos: el pis dentro de casa y el barro al volver de las primeras salidas. Aquí tienes empapadores y toallitas para esa etapa, y una guía de cómo usarlos según el momento en que esté tu Lobito.

Los primeros meses, etapa por etapa

Al llegar a casa: casi todos los cachorros llegan sin haber completado las vacunas, y hasta que el veterinario dé el visto bueno no conviene sacarlos a la calle. Esas semanas, el empapador es su baño: un sitio fijo donde hacer sus necesidades mientras aprende que no se hacen en cualquier rincón.

Las primeras salidas: cuando ya puede salir, empieza a llevarle fuera en los mismos momentos en que antes iba al empapador. Y aparecen las toallitas: patas con barro, un revolcón en el parque, la cara manchada después de comer.

La transición: poco a poco, el empapador pasa a ser un plan B para las noches o los días de tormenta, hasta que un día deja de hacer falta. No hay fecha fija: cada cachorro gana control a su ritmo, y en razas pequeñas suele tardar algo más.

Cómo conseguir que use el empapador

Lo que funciona es ponérselo fácil. Elige un sitio y no lo cambies: tranquilo, siempre accesible y lejos de su cama y de su comida, porque ningún perro hace sus necesidades donde come o donde duerme.

Después, anticípate. Un cachorro necesita hacer pis al despertarse, poco después de comer o beber, después de jugar y cada pocas horas el resto del día. En esos momentos, llévale tú al empapador. Si le ves olfatear el suelo o dar vueltas sobre sí mismo, es la señal: llévale en ese mismo instante.

Cuando acierte, felicítale en el momento, no un minuto después. Y cuando falle, que va a fallar, limpia sin decir nada. Regañarle no le enseña dónde hacerlo, solo a esconderse para hacerlo. Usa un limpiador enzimático y nunca uno con amoniaco, porque ese olor le invita a repetir en el mismo sitio.

Si en lugar de usarlo lo destroza, es normal a esta edad: fija los bordes al suelo con cinta, retíralo cuando ya esté usado y dale algo que sí pueda morder, como los peluches para cachorros.

Qué tamaño y cuántos vas a necesitar

60x60 cm: suficiente para cachorros de razas pequeñas y para pisos donde el espacio manda.

60x90 cm: para cachorros de razas medianas y grandes, o para los que dan vueltas antes de agacharse y acaban con medio cuerpo fuera. Si dudas, el grande: el que se queda corto se nota enseguida en el suelo.

En cuanto a cantidad, cuenta con varios al día en las primeras semanas. Un empapador se cambia en cuanto está húmedo o tras un par de usos pequeños; si lo dejas sucio, buscará otro sitio limpio, normalmente la alfombra. Por eso los formatos grandes de muchas unidades salen más a cuenta.

Toallitas: una para cada zona

Para el cuerpo y las patas, usa toallitas formuladas para perros. Las PetSana Puppy Wipes BIO Clorhexidina están pensadas precisamente para cachorros, y resuelven la vuelta del paseo sin necesidad de un baño completo. Pásalas bien entre los dedos y alrededor de las almohadillas, que es donde se acumula la suciedad y donde luego se lame.

Para los ojos, una toallita específica de uso ocular, nunca la del cuerpo. Y descarta las toallitas de bebé: están pensadas para piel humana y tu cachorro se va a lamer todo lo que le pases.

Para el baño completo tienes champús y cosmética para cachorros, y para ojos, oídos y dientes, higiene para cachorros.

Cuándo dejar el empapador y cuándo consultar

El paso a la calle es más fácil si lo preparas. Acerca el empapador a la puerta de salida poco a poco, y las primeras veces que salgas llévate uno usado: el olor le indica que ahí también vale. Premia muchísimo cada vez que lo haga fuera.

Consulta con tu veterinario si, después de haber progresado bien, empieza a tener muchos escapes de repente, hace pis con mucha frecuencia y en poca cantidad, hace fuerza al orinar o ves sangre. En cachorros también hay infecciones de orina, y no es cuestión de educación.

¿Cómo enseño a mi cachorro a usar el empapador?

Ponlo siempre en el mismo sitio, lejos de su cama y su comida, llévale allí al despertarse, después de comer y después de jugar, y felicítale en el momento en que acierte. Sin regañar los fallos.

¿Cuántos empapadores gasta un cachorro al día?

Varios en las primeras semanas. Cámbialo en cuanto esté húmedo o después de un par de usos pequeños, porque si está sucio buscará otro sitio.

¿Qué tamaño elijo?

60x60 cm para razas pequeñas y 60x90 cm para medianas y grandes. Si dudas, el grande.

¿Por qué mi cachorro rompe el empapador?

Porque a esta edad lo explora todo con la boca. Fija los bordes con cinta, retíralo cuando esté usado y dale un juguete adecuado para morder.

¿Puedo usar toallitas de bebé?

Mejor no. Están pensadas para piel humana y tu cachorro se lame todo lo que le pases. Usa toallitas formuladas para perros.

¿Cuándo puede dejar el empapador?

Cuando ya haga sus necesidades fuera de forma habitual. Cada cachorro va a su ritmo, y en razas pequeñas suele tardar algo más. Puedes mantenerlo un tiempo como plan B para las noches.