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La garrapata al volver del campo, el contacto con la procesionaria en el parque o los días después de una operación: son situaciones en las que conviene tener lo necesario a mano y saber qué hacer. Aquí tienes lo básico para actuar en los primeros minutos y para cuidar a tu Lobito en casa, siempre como apoyo a lo que indique tu veterinario.
Garrapatas: cómo quitarlas bien
Cuanto antes se quite una garrapata, mejor: el riesgo de que transmita una enfermedad aumenta cuanto más tiempo pasa enganchada. Revisa a tu perro después de cada paseo por hierba o monte, sobre todo en primavera y verano: orejas, cuello, axilas, ingles y entre los dedos.
Las Hunter Pinzas Quita Garrapatas son en realidad ganchos, en dos tamaños, y se usan así: elige el que se ajuste a la garrapata, desliza la ranura por debajo de su cuerpo pegada a la piel, levanta ligeramente y gira el gancho varias veces hasta que se suelte. El giro es lo que hace que salga entera, sin aplastarla.
Nunca le eches aceite, alcohol ni le acerques calor para que se suelte: eso hace que regurgite y aumenta el riesgo de transmisión. Después, desinfecta la zona y vigila a tu perro las semanas siguientes. Si aparece fiebre, apatía, falta de apetito o cojera, díselo al veterinario y menciona la garrapata. Para prevenirlas tienes los antiparasitarios convencionales externos.
Procesionaria: qué hacer en los primeros minutos
A finales del invierno y en primavera, las orugas de la procesionaria bajan de los pinos en fila para enterrarse, y en Madrid hay pinos en casi cualquier parque. Sus pelos urticantes son muy peligrosos para los perros, que las huelen o las lamen por curiosidad. La reacción puede ser grave, sobre todo en la lengua y la boca.
Las señales son repentinas: babeo intenso, se frota el hocico con las patas o contra el suelo, la lengua se hincha o cambia de color, vomita o está muy inquieto. Es una urgencia veterinaria. Mientras llegas, lava la boca y la zona afectada con abundante agua, sin frotar, y usa guantes para no tocar tú los pelos.
El Procesiofix Spray es un producto de primeros auxilios pensado para ayudar a mitigar los efectos del contacto mientras vas de camino a la clínica. No sustituye la atención veterinaria, pero tenerlo en casa o en el coche durante la temporada te permite actuar en esos primeros minutos, que son los que más cuentan.
Para prevenir, en temporada lleva a tu perro atado en zonas con pinos, evita pasear bajo árboles con los bolsones blancos de seda en las ramas y no le dejes olfatear filas de orugas en el suelo.
Postoperatorio: collar isabelino o body
Después de una castración o de cualquier cirugía, lo esencial es que no se lama ni se muerda la herida. Hay dos formas de conseguirlo.
Collar isabelino blando: el KVP Calmer cumple la función del cono rígido de toda la vida, pero es de tejido acolchado y flexible. Tu perro puede descansar con la cabeza apoyada y moverse por casa sin chocar con cada marco de puerta. Es la opción cuando la herida está en las patas, la cola o la cabeza.
Body postoperatorio: el KVP Recova Shirt cubre el torso como una prenda ajustada. Protege heridas en el abdomen o en los costados sin limitar la cabeza, así que puede comer, beber y dormir con normalidad, y muchos perros lo toleran mucho mejor que el collar. Tiene varias tallas, así que mide el contorno de pecho antes de elegir.
Sigue siempre las indicaciones de tu veterinario sobre cuántos días mantenerlo y cuándo retirarlo, y revisa a diario que no roce ni apriete.
Pequeñas rozaduras e irritaciones
La Micromed Silbercreme es una crema con plata coloidal y caléndula para el cuidado de la piel en rozaduras o irritaciones superficiales, apta para perros y siguiendo las indicaciones del fabricante. Aplícala sobre la zona limpia y seca, y procura que no se la lama nada más ponérsela.
Antes de aplicar nada, limpia la zona con suero fisiológico, y evita el alcohol y el agua oxigenada, que dañan el tejido. Si la herida es profunda, sangra, supura, está caliente o no mejora en pocos días, no es un caso para crema: tiene que verla el veterinario.
Lo que nunca hay que hacer
Darle medicamentos humanos. Algunos analgésicos y antiinflamatorios de uso común son tóxicos para los perros incluso en dosis pequeñas.
Esperar a ver si se pasa con la procesionaria, un golpe de calor, una intoxicación, un sangrado que no para o una dificultad para respirar. En todos esos casos, al veterinario sin esperar.
Salir sin el número de urgencias. Guarda en el móvil el de tu veterinario y el de una clínica 24 horas antes de necesitarlos, y en verano lleva siempre agua para él: tienes cuencos plegables.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se usa el gancho quitagarrapatas?
Desliza la ranura por debajo de la garrapata, pegada a la piel, levanta un poco y gira el gancho varias veces hasta que se suelte. Nunca con aceite, alcohol ni calor.
¿Y si se queda la cabeza dentro?
No escarbes para sacarla. Desinfecta la zona y vigílala unos días; normalmente el cuerpo la expulsa. Si se inflama o supura, consulta con tu veterinario.
¿Qué hago si mi perro toca una procesionaria?
Lávale la boca y la zona con abundante agua sin frotar, usando guantes, y ve al veterinario de urgencia. Un spray de primeros auxilios como el Procesiofix ayuda en esos primeros minutos, pero no sustituye la atención veterinaria.
¿Cuándo hay procesionaria en Madrid?
Sobre todo a finales del invierno y en primavera, cuando las orugas bajan de los pinos. Con inviernos suaves puede adelantarse. En esa época, extrema la precaución en zonas con pinos.
¿Collar isabelino o body postoperatorio?
Body para heridas en abdomen o costados, porque se tolera mejor y permite vida normal. Collar para heridas en patas, cola o cabeza. En caso de duda, lo que te indique tu veterinario.
¿Puedo darle ibuprofeno o paracetamol?
No. Algunos analgésicos humanos son tóxicos para los perros. Cualquier medicamento, siempre con indicación veterinaria.
